Muestra Audiovisual Aragonesa

EXPOSICIÓN – Dos cronistas visuales

Dos cronistas visuales de Aragón: Alberto Sánchez y Miguel París

Del 19 de octubre al 25 de noviembre de 2010
De lunes a viernes de 19 a 21 h.
Sala CAI Luzán
Pº Independencia, 10. Zaragoza

Exposición-homenaje a estos dos cronistas visuales aragoneses, a través de su legado fotográfico y cinematográfico.

Inauguración
Martes 19 de octubre, a las 19.30 h.

CAI. Pº Independencia, 10. Zaragoza

ALBERTO SÁNCHEZ MILLÁN
Hay gente que parece haber nacido para la imagen. Alberto Sánchez Millán (1943-2009) es un buen ejemplo. “Cuando yo era muy chico, casi niño de cuna, en mi cuarto había un ventanuco que se convertía en los días de sol en una cámara oscura y reproducía en el techo el tránsito de coches, personas, carros. Eran sombras animadas que me causaban sensación”, decía. Quizá a partir de ahí le ocurrió de todo: se refugiaba en el cine, proyectó películas, fue animador cultural, fundó cineclubes, organizó numerosos ciclos, recuperó a cineastas olvidados, y realizó cortometrajes. Fue un teórico de la fotografía y un colaborador entusiasta de su hermano Julio: juntos soñaron y planificaron, trabajaron en la calle y en el estudio. Y juntos han desarrollado una importante obra: fotográfica, a través de estudio Tempo, y cinematográfica, con películas como ‘La persecución’, ‘Hombre-mujer’, ‘Horror’, o los documentales ‘Canto a la libertad’ o ‘Pablo Serrano’. Los dos primeros títulos responden a las inquietudes de los años 60, con ecos de vanguardia o “dadaístas”, como solía decir Alberto, y el trabajo sobre Pablo Serrano es una referencia decisiva y sugerente que revela la humanidad y la energía creadora de un hombre que mezclaba la manufactura y el pensamiento. Alberto Sánchez dijo: “Todo lo aprendí en el cine”.
MIGUEL PARÍS
Miguel París (1921-2004) ha sido el ojo público de Aragón. O al menos uno de ellos. Ingresó, como operador de cámara, en Televisión Española en 1958 y se jubiló en 1986, y hasta el día de su muerte no dejó de hacer fotos. Solía decir, más en serio que en broma, que había estado en todas las inauguraciones. En realidad, había estado en casi todas partes: de día y de noche, en salas de fiestas y teatros, en los grandes acontecimientos sociales, en bodas y entierros (las de Marcelino y Lapetra, por ejemplo; en el de José Oto), en catástrofes y en las historias menudas, en los estrenos cinematográficos y en los rodajes (entre ellos el de ‘Salomón y la reina de Saba’). Trabajó en diversos medios, ‘Pueblo’ entre ellos, y para diversas instituciones. De ahí su impresionante archivo, que alcanzará los 500.000 negativos. A Miguel París le interesaba todo y poseía un ojo fotográfico especial: sensibilidad, intuición y poética del instante decisivo. Y curiosidad, mucha curiosidad. Esta cincuentena de fotos son la prueba de ello: representan un documento fundamental, un modo de mirar y un compromiso con el ser humano, con el periodismo y con un paisaje de fondo: Aragón.

Antón Castro
Escritor y periodista

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