Muestra Audiovisual Aragonesa

El cine aragonés

El cine aragonés, en alza ( El Periódico de Aragón – 05/11/2007 )
Proyección de los últimos cortos de Pilar Gutiérrez y Carlos Martín, y de un documental de Jalón.

Proyectaragón, la Muestra Audiovisual Aragonesa que viene ofreciéndose al público en una conjunta organización del Servicio Cultural de la CAI y de la Fundación Norte, está deparándonos jornadas de mucho interés, en un ciclo que se extenderá hasta diciembre.
En la última de esas sesiones, por ejemplo, celebrada durante la pasada semana, tuvimos la ocasión de disfrutar de tres trabajos, muy distintos entre sí, pero quizá demostrativos de la calidad y cantidad, del tipo y del nivel de las creaciones audiovisuales que vienen llevándose a cabo en nuestra comunidad autónoma.
Cortometrajes, cortos, fundamentalmente, pero también documentales, vídeos, animación, piezas cortas y rarezas varias.
Abrió la sesión El patio de mi casa, un cortometraje de veintiséis minutos de duración dirigido por Pilar Gutiérrez e interpretado por Pilar Molinero, Ana García, Silvia García de Pe y Jonatan Guilló. La película –porque es una película– narra la relación entre tres vecinas que comparten un patio interior a través del cual van estableciendo una comunicación que tiene mucho de personal, pues poco a poco irán comentando con total confianza sus problemas, e intimando de una manera próxima al amor. Notables son tanto la factura visual como sus planos y diálogos, interpretaciones, incluso los modestos decorados que –acaso precisamente por serlo– contribuyen a reforzar la credibilidad de los personajes.
La segunda proyección de la jornada llevaba la firma del director teatral y actor Carlos Martín, muy vinculado a la siempre inspirada compañía Teatro El Temple. Otro cortometraje, éste de treinta minutos de duración, titulado, casi existencialmente, El hombre quieto. Un valioso ensayo cinematográfico que, en su fondo, intenta profundizar en la relación entre el hombre actual con el entorno de una sociedad post–industrial. El texto, o monólogo, responde a un largo poema del propio Carlos Martín, un canto, a veces filosófico, ora desgarrado, humorístico, en otros versos, que nos habla de los grandes temas de siempre, del sentido de la vida, de la relación con los otros, del hombre frente a la Naturaleza, frente a la muerte o frente a la propia soledad.
Pero el hombre quieto no estará, en el rodaje, inmóvil. La versatilidad, el arte interpretativo de Carlos Martín conseguirá, ayudado por la magia de la cámara, que ese monólogo nada extático (el actor corre por los bosques, cae al polvo de unos Monegros que nos recuerdan al buñuelesco Simón, o se deja devorar por una voraz vampira encarnada por María López Insausti) resulta convincente y conmovedor al mismo tiempo. Se trata de cine experimental, claro, pero resuelto en claves inteligibles, y con una decidida y muy meritoria aportación artística.
A estas dos magníficas propuestas y proyecciones se sumó en la misma sesión el documental Cuando llegan los extraños, un trabajo firmado por Manuel Jalón.
La imagen y la voz del actor Jaime Ocaña sirven en esta ocasión para conducir un ejercicio de corte didáctico y sociológico, destinado, creo, a trabajos en las aulas escolares. Con el ecologismo, la solidaridad y la lucha contra el racismo como temas de fondo.
(Artículo de opinión de Juan Bolea, escritor y periodista)

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